Subastas y remates en Mar del Plata.

La subasta es tan antigua como el comercio mismo, el nombre actual proviene del latín, de "sub hasta" 'bajo la lanza', porque la venta del botín obtenido en la guerra se anunciaba con una lanza, en Argentina las primeras subastas se dieron en el circuito ganadero en el siglo XIX, con la llegada de la inmigración europea la actividad se expandió abarcando cualquier tipo de bien comerciable. Se suelen utilizar lo términos subasta, remate y almoneda como sinónimos, la subasta es la venta a viva vos y al mejor postor pudiendo ser pública o privada, el remate (de remanente), es la acción de venta o compra en subasta pública, mientras que la almoneda es la venta bienes muebles, generalmente usados o de géneros que se anuncian a bajo precio.

La subasta puede ser pública o privada, es publica cuando la orden emana de un juez como consecuencia de un proceso judicial, las subastas públicas de inmuebles se realizan en un recinto especial en el Colegio de Martillero y Corredores Públicos en la ciudad de Mar del Plata, y las muebles en el lugar designado por el juez, deben ser realizadas por Martillero colegiado auxiliar de justicia. La subasta es privada cuando la orden la emana un particular, “por orden de su propietario”, o una empresa, deben ser realizadas por Martillero colegiado y suelen ser abiertas al público.

En nuestra ciudad existieron históricamente y aun existen recintos de subastas conocidos como remates, se rematan todo tipo de bienes muebles, obras de arte, remanentes comerciales, por demolición y excedentes de obra.

En el rubro de obras de arte la más conocida fue la ya cerrada Casasola continuanda la tradición por su hija GRACIELA CASASOLA, le sigue REMATES MORENO donde se puede encontrar desde muebles y electrodomésticos a remanentes comerciales, al igual que en REMATES ISE, en el rubro comercial y demolición REMATES RAIMONDI y por ultimo y quizá no tan conocidos REMATES GASPARI y REMATES BERNATENE.

Mediante la subastas se pueden conseguir precios rentables siendo una alternativa más al abanico comercial disponible, sin duda un arte, con su ceremonial y protocolo, una institución que no debería desaparecer permaneciendo como legado patrimonial de nuestra ciudad.

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